Investigación y empresa. El eslabón perdido.

 

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En nuestro entorno económico más cercano el mundo de la empresa, como hemos venido comentando en otros artículos, no parece caminar junto al de la Universidad, la historia viene de lejos y el sistema parece retroalimentarse. Sin embargo somos muchos los que pensamos que hay muchas razones por las que pueden y deben ir de la mano el mundo académico y el empresarial, porque se necesitan. Uno de ellos, si no el más importante, se refiere a la investigación.

 

La investigación incluye la recopilación de hechos, datos e información para el avance del conocimiento. En el mundo de las organizaciones nos será realmente útil a la hora de la toma de decisiones, basadas en datos empíricos, para aspectos críticos de nuestro negocio. Que nos permitan generar modelos contrastados, coherentes y objetivables que faciliten la supervivencia de la empresa a largo plazo.

 

En OPEM Universidades creemos firmemente por la importancia de la investigación en el mundo profesional y de la empresa. Y apostamos por ello poniendo en práctica procesos de investigación, cuyos resultados ayuden a las compañías a mejorar y avanzar.

 

Si basamos nuestras decisiones en datos, obtendremos una mayor seguridad dentro de la incertidumbre que nos traslada el entorno económico global.

Llegados a este punto sería interesante para entender su aplicación en la empresa, asumiendo que la investigación ha de seguir un proceso estructural específico, destacar que hay varios tipos de investigación según su método o propósito.

Cuando se clasifica según su propósito, encontramos dos categorías más importantes, la investigación aplicada y la investigación básica:

Investigación básica o pura:

  • Su objetivo es ampliar y profundizar en el conocimiento de la realidad. La finalidad es el conocimiento por el conocimiento.
  • Su propósito consiste, por tanto, en obtener generalizaciones cada vez mayores (hipótesis, leyes, teorías).
  • Sus resultados no son negociables.
  • Las conclusiones suelen publicarse en revistas especializadas.
  • Sin estos resultados no sería posible realizar investigación aplicada.
  • Puede aplicarse a la empresa porque va descubriendo conocimientos, pero es un proceso más largo y menos específico para un sector o empresa.

Investigación aplicada:

  • También se denomina investigación práctica o empírica.
  • Transforma el conocimiento “puro” en conocimiento “útil”. Es decir, busca confrontar la teoría con la realidad.
  • Busca resolver una problemática concreta en un momento determinado.
  • Actúa en un plazo más corto persiguiendo fines más directos e inmediatos.
  • Genera conocimientos y trata de mejorar el producto competitivo.

 

Viendo características de ambos tipos de investigación podemos observar que ambas son importantes para la empresa, aunque por la propia cultura empresarial de nuestro entorno, más basada en el corto plazo, la investigación que utilizaremos, habitualmente, en el ámbito de las organizaciones será la aplicada.

 

Si buscamos ejemplos de ambos tipos de investigación, en el campo de las ciencias sociales si se dedica un estudio, por ejemplo, al liderazgo en las organizaciones, podríamos hablar de investigación pura, al tratarse únicamente de conocimiento de la realidad. Investigación aplicada sería, en este caso, si buscamos, por ejemplo, relacionar las competencias directivas con el liderazgo o con los resultados obtenidos. Es decir, esta investigación no busca una información por sí misma, sino la aplicación de ella a una problemática concreta.

 

No quisiera acabar este post sin reconocer y felicitar la labor, a veces en condiciones muy difíciles, de tantos investigadores que hacen posible que la humanidad esté donde está. El objetivo de este post es divulgativo y no académico y, sin duda, la base está en encontrar puentes para que las cosas funcionen mejor entre el mundo académico y el empresarial, por ello me gustaría señalar algunas cuestiones que mejorarían el desarrollo de la investigación:

  • Las empresas que invierten en proyectos en las universidades les gustaría tener un mayor “control” sobre el avance de las investigaciones, con etapas y mejor comunicación.
  • Las universidades deberían contar con más de margen a largo plazo para conseguir resultados por parte de las empresas.
  • La utilización de un lenguaje que facilite la comprensión y venta de estos proyectos siempre es un facilitador y permitirá la comprensión mutua en busca de objetivos comunes.
  • Encontrar fórmulas fiscales y de financiación, existente en otros países, que simplifiquen la actividad investigadora en las empresas, evitando una parte de los complejos sistemas de ayudas públicas que no siempre consiguen llegar en tiempo y forma.
  • Desarrollar las universidades mecanismos menos burocratizados y ágiles para la financiación del proyecto y la firma de convenios.

Pasar de la teoría a la acción, a la creencia, a la confirmación y, gracias a ello, idear acciones más eficientes y con mejores resultados. Esto sólo es posible a través de un compromiso con los datos y la investigación. Sólo de esta forma seremos capaces de construir modelos coherentes respaldados por datos empíricos, lo que creemos fundamental en cualquier ámbito actualmente y, por supuesto, en la empresa.

 

 

José Antonio Carrión López.

Director de Programas.

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