Entrevista a Francisco Candela, Subdirector General de RRHH e Infraestructuras en GTT

Os presentamos la entrevista que realizamos a Francisco Candela, Director de Recursos Humanos del grupo GTT, que ocupa la posición de Subdirector General de RRHH e Infraestructuras de Gestión Tributaria Territorial. En ella, Francisco nos habla de cómo funciona esta gran empresa, de la importancia de la digitalización como concepto impregnado en la cultura de las organizaciones, y de la necesidad de mantener una comunicación fluida con los mandos intermedios para asegurar su vinculación con la empresa.

 

 


 

GTT es una empresa dedicada exclusivamente a la colaboración tributaria con las administraciones públicas, en especial la administración local, desde 1998. Nos dedicamos a todas esas fases de colaboración, fundamentalmente lo podemos estructurar en dos líneas de negocio: 

 

  • Servicios informáticos y de consultoría especializados en materia tributaria.
  • Colaboración en la gestión directa de esos tributos, tanto en la generación del propio tributo como en la gestión y recaudación. Incluyendo la atención presencial y de apoyo con los contribuyentes. 

 

Tenemos 46 centros de trabajo, que están presentando sus servicios 655 personas a día de hoy en todo el territorio nacional, y compartimos ese proyecto empresarial con la República Domina con 71 personas.

 

Un nuevo concepto que está de moda, pero que nosotros venimos trabajando desde hace tiempo, es la perspectiva de género en toda la implantación de nuestras políticas laborales. De ahí que actualmente estemos en un 90% de la plantilla con carácter fijo. Esto define cómo es nuestra empresa y la infraestructura de la empresa. 

 


 

¿Qué retos tiene planteados en los próximos años GTT?

 

El concepto de “ganar en la digitalización de la empresa” pasa necesariamente porque este concepto impregne nuestra cultura de comportamiento, nuestros procesos, etc. Tenemos que dotarnos de instrumentos para que eso sea posible. En este marco, la formación va a ser una herramienta imprescindible, vital para permitir hacer el cambio de cultura y pensamiento de las personas y saber utilizar las herramientas que se ponen a nuestro servicio.

 

Además la digitalización no sólo es un concepto de tecnología, sino también de sentido común. Podemos tener las mejores herramientas, pero si eso no lo aplicamos con conciencia y conocimiento en nuestro negocio, podemos fracasar. Ambas cosas van de la mano y debemos avanzar en ello. 

 


 

Cuales son, desde tu punto de vista como directivo, lo que te permite mejorar la vinculación de mandos intermedios en las empresas. 

 

Para vincular es necesario atraer y generar anclajes con las personas. Para que ese proceso se dé es imprescindible que fluya la información con los mandos directivos. Sin elementos oscuros en la información, sino que fluya de forma clara, con ejercicios de explicación constante sobre el por qué de las cosas y de los cambios. Es imprescindible que los mandos intermedios compartan los objetivos de la dirección. 

 

Para ello, tenemos que dotarnos de canales de comunicación fluida. Los sistemas tecnológicos lo permiten en la actualidad, pero también hacer una realidad de la política de puertas abiertas. Es decir, que se permita el acceso al nivel directivo sin complejidad, y que lleguen las propuestas con un constante feedback. 

 

Hay que hacer partícipes a los mandos intermedios de los éxitos y de los fracasos.

 

Con estas dosis de formas de actuar, se consigue perfectamente la vinculación. 

 


 

Desde tu experiencia con la relación con las Universidades, ¿qué aspectos entiendes que podemos mantener y cuáles deberíamos cambiar? 

 

Cuando uno accede a un empleo, constatamos que hay una gran diferencia entre lo que se imparte en las universidades y lo que se necesita en las empresas. Por ello, creo que a nivel formativo en el desarrollo de los programas se debería tener muy en cuenta estas necesidades.

 

Por otro lado, esos contenidos formativos que se está pidiendo que tenga la Universidad, sería muy positivo que parte de los mismos se impartieran con personal de las propias empresas. Teniendo así en cuenta tanto los contenidos como la verbalización de los contenidos por esos profesionales. No se trata de “quitar” al profesor, sino de compartir espacios en los que la empresa pueda decir sus necesidades en el ámbito universitario. 

 

También hay que hacer una “vuelta de tuerca” y quitar un nivel de burocratización muy excesiva. Es muy lenta la maquinaria para llegar a convenios. En algunos momentos quien tiene que decidir se bloquea, quedando en proyectos fallidos esa intención de colaboración. 

 

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