¿Desaprovechan las empresas los créditos para la formación de sus empleados?

Cuando lo urgente termina aplazando a lo importante.

 

 

En la era digital en la que vivimos, las empresas nos enfrentamos a cambios que se producen a grandes velocidades. Los clientes están más informados que nunca y son más difíciles de fidelizar dada la amplia competencia que existe.

 

Para marcar una diferencia y aportar valor al cliente es vital contar con un personal en continua formación, que pueda dedicar tiempo a desarrollar sus habilidades, tanto profesionales como ínter personales.

 

Una vía para financiar la formación en las empresas es utilizar el crédito de la Fundación Estatal para la Formación para el Empleo (FUNDAE), que se hace efectiva mediante bonificaciones en la Seguridad Social de los trabajadores, y que si no se ha utilizado a final de año, se pierde.

 

Sin embargo, como dice la sabia Mafalda, lo urgente termina aplazando a lo importante, y si bien las empresas tienen claro que la formación es importante, las cuestiones operativas y “las urgencias del cliente” hacen que la mayoría de estos fondos queden sin utilizar por falta de tiempo para planificar la formación.

 

Los datos del informe anual de Formación en las Empresas de Fundae de 2017 son algo desconcertantes.  Si bien se han formado más de 2 millones de trabajadores, cada uno más de 24 horas de formación, y han aumentado el número de trabajadores formados en más de 250.000 respecto a 2016, por otro lado, encontramos preocupante que hay más de 1.674.941 empresas potenciales para recibir los fondos, pero sólo 355.507 han realizado formaciones beneficiándose de dichos fondos. Es decir, tan sólo un 21,2% del tejido empresarial español, 12.263 empresas menos que en 2016.

 

En su conjunto, el crédito dispuesto por las empresas que han realizado formación en 2017 ha sido de 571,1 millones de euros, una cantidad algo superior a la de 2016, y supone un 65,8% del crédito total sobre el que podrían bonificarse. Este ratio es el más bajo de los últimos 10 años.

 

 

En cuanto a tipos de formación, la presencial ha sido la mayoritaria, 76,8% de los participantes. La teleformación o formación online es la segunda opción, con 21,8% de los participantes; dejando a la mixta o blended como la menos elegida, con el 1,5% participantes. Referente a los costes, la formación presencial es la que tiene el coste estimado por hora y participante más alto, mientras que la teleformación es la modalidad más económica en ambas iniciativas.

 

 

La administración y la gestión son dos de las habilidades más demandadas para el empleo de estos fondos, y no hay que olvidar el desarrollo de las habilidades tan importantes como gestionar el tiempo, desarrollar a los colaboradores, atender al cliente, etc.

 

¿Qué consiguen las empresas utilizando estos fondos que disponen?

 

  • Trabajadores formados en materias de actualidad.
  • Empleados competentes para las nuevas funciones que surgen.
  • Personas con habilidad para tratar entre sí y con el cliente.
  • Incremento en la productividad.
  • Optimización de los costes e inversiones.
  • Rentabilizar las horas de trabajo de los empleados.
  • Trabajadores motivados con su trabajo, al ver la confianza en ellos por parte de la empresa.
  • Y un largo etc.

 

¿Y tú? ¿Sigues aplazando lo que es importante?

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