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La revolución de la formación e-learning

Cuando iba al colegio, hace algunos años, recuerdo lo pesada que podía resultar la mochila. Había días en los que apenas llegaba a cerrar por la cantidad de libros que debía llevar. Actualmente son muchos los colegios que han reducido los volúmenes de sus libros, y utilizan apuntes que los alumnos descargan desde plataformas virtuales. En algunos, incluso, se empieza a extender el uso de las tabletas y las pizarras virtuales. En el ámbito laboral este cambio aún es más evidente. Los profesionales acuden a las reuniones con las manos en los bolsillos llevando todo lo necesario en un Smartphone o un pequeño portátil. ¿Esta “onlinenización” debe extenderse al mundo de la formación? ¿Nos enfrentamos a un cambio en la formación que conocíamos hasta ahora?

Es evidente que en los últimos años, la formación e-learning ha evolucionado de manera exponencial. Como podemos observar en el barómetro europeo sobre e-learning, se ha disparado hasta un 50% en las empresas, y, actualmente, supone una alternativa a considerar por muchas empresas en sus planes formativos. Sin embargo, como pasa con cualquier elemento de éxito, hay una amplia oferta y no siempre es fácil distinguir las singularidades de las mismas. Las empresas quieren transferencia al puesto de trabajo, las personas también deberían esperar lo mismo, y esto requiere algo más que un montón de documentos o videos “inspiradores” que figuran por la red.

Las ventajas de la formación e-learning son amplias, y permiten solventar obstáculos que eran insalvables o suponían grandes costes en la formación tradicional:

–    Flexibilidad de horarios. Permite realizar la formación sin tener que ajustar horarios, y permitiendo que un grupo grande pueda optar a la misma formación sin tener que coincidir en un único horario planteado.

–    Flexibilidad espacial. Se puede acceder a la formación desde el puesto de trabajo, pero también desde casa, y a través de cualquier dispositivo. Solo requiere un ordenador y conexión a Internet

–    Flexibilidad geográfica. Permite aplicar en el mismo período de tiempo la misma formación en diferentes ámbitos geográficos sin elevar los costes por desplazamientos.

No obstante, la inversión en formación requiere exigencia, seguimiento, compromiso.

No debemos olvidar que buscamos el aprendizaje, y esto no se consigue con cursos masivos donde los conocimientos están puestos a disposición de todos. El e-learning como cualquier formación debe tener seguimiento y un reconocimiento teniendo una transferencia real. Lo gratis no tiene valor, por eso es gratis.

¿Futuro de la formación? sí, pero para afrontar esta creciente demanda hace falta trabajo y aportación de valor.

¿Comenzamos?

Paula Soriano

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