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Talento Directivo

En el entorno actual empresarial se escucha a menudo la falta de talento, y las empresas siguen teniendo serias dificultades para encontrar determinados perfiles profesionales, pero ¿Que es el talento? 

Según Velasco y Prieto el talento es una cualidad inherente a las personas, evaluable, que permite destacar con comportamientos altamente eficaces y con elasticidad suficiente para adaptarse a las exigencias cambiantes del entorno. Tener talento significa aportar ideas, aportar especiales conocimientos, soluciones innovadoras, soluciones técnicas. Pero también ser capaz de gestionar personas y equipos, ser capaz de lograr compromisos de sus colaboradores, ser capaz de pensar táctica o estratégicamente.

 

Talento y competencias

Aunque todos los tipos de talento son importantes, el talento directivo es el que mayor impacto tiene en el éxito de las organizaciones, porque la capacidad de ejecutar una estrategia es más importante que la propia estrategia. Y es en la ejecución de esta estrategia, donde los diferentes ejecutivos y líderes de la compañía juegan un papel clave. Los mejores líderes, no lo son por su coeficiente intelectual ni por sus conocimientos profesionales, lo son por sus competencias, un conjunto variado de características personales que distinguen a los mejores del resto. Cada tipo de talento no representa sino un conjunto o combinación de diferentes tipos de competencias.

 

Talento y empresa

En general las empresas tienen una buena metodología para el desarrollo de su trabajo, sin embargo no son tan innovadoras cuando se trata de gestionar personas. Es en este ámbito donde la figura del director del jefe tiene especial incidencia, las estadísticas nos dicen que el 67 % de las personas que abandonan la empresa lo hacen por su jefe. Supongamos que nos encontramos con un gerente que desarrolla una actividad de venta de servicios; lo aconsejable sería focalizar su misión, no exclusivamente en captar clientes y vender su servicio, sino que su verdadero trabajo debería ser buscar, contratar y retener buenos agentes; formarlos, transmitirles adecuadamente su cultura y objetivos de negocio, crear un equipo de trabajo y motivarlos. El buen desempeño de su capital humano garantizarían la vida y el éxito de la compañía a largo plazo.

 

Formación y desarrollo del talento

Pero, ¿podemos desarrollar nuestro talento? Sin duda debemos asumir la influencia de los mecanismos innatos en las personas, pero diversos estudios, como los de Baker o Gagne, avalan el peso específico de las influencias ambientales, de lo aprendido y entrenado. En el desarrollo del talento, por tanto, la formación estructurada y el entrenamiento desempeñan un papel fundamental que permite a los ejecutivos mejorar el desempeño, la eficiencia y eficacia de la función directiva.

 

José Antonio Carrión

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